No te vistas que no vas

Recapitulando:

Tenían 4 cocineros expertos.
Compañeros de profesión.
Hermanos de trinchera que han estado en las buenas y en las malas.
Especialmente en las malas.

Y ahí radica el problema.

La relación entre compañeros veteranos es como una esponja en la pica de un restaurante con mucho volumen.

Al principio, nueva y amarilla, parece que va a cumplir su función eternamente.
Pero con el tiempo se deshilacha.
Se rompe.
Y lo peor: se llena de mierda.

Esa mierda tiene nombres propios:

  • «Acuérdate de cuando te cubrí la resaca el martes».
  • «Sé que robaste un solomillo hace dos meses».
  • Envidias enquistadas.
  • Faltas de respeto disfrazadas de confianza.

Esos 4 cocineros son 4 esponjas viejas saturadas de grasa y secretos compartidos.

El dueño lo sabía. Sabía que si ascendía a uno, los otros tres no verían a un jefe. Verían a su colega de juergas dándoles órdenes.

Y se lo comerían vivo.

La autoridad no sobrevive a la familiaridad podrida.

Por eso optó por traer a una esponja nueva.
Sin trato previo.
Sin favores debidos.
Sin vicios adquiridos.

Fresco como una lechuga.

Alguien a quien los otros 4 puedan odiar al principio, pero al que tendrán que respetar porque no conoce sus trapos sucios.

Si quieres evitar ser la esponja vieja a la que nadie quiere ascender, necesitas renovarte. O al menos, parecer nuevo.

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Hazte un favor y tira esa esponja llena de grasa que es el Europass, o la roña de colorines de los diseños de Canva.

Te puedes dar de baja cuando quieras (aunque dudo que quieras).